Hasta la fecha, la narración escrita más antigua de la que se tiene conocimiento es La Epopeya de Gilgamesh, un texto sumerio del tercer milenio antes de Cristo. Fue escrito en lenguaje cuneiforme sobre tablillas de arcilla, y nos narra las aventuras del rey Gilgamesh en su búsqueda de la inmortalidad.
El poema consta de unas 3500 versos aproximadamente, repartidos en 12 tablillas que se descubrieron, para gracia de la cultura, en las ruinas de Nínive, en el siglo XIX. Hay algunos fragmentos perdidos, y a veces cuesta seguir el hilo de la narración, pero resulta un texto de lo más recomendable para ser leído, por varios motivos:
