|
| |
"Sólo hacen falta dos cosas para escribir: tener algo que decir, y decirlo." Oscar Wilde

sábado, 24 de junio de 2017

Solsticio de verano

Llegamos a la época en la que los días son los más largos del año, y las noches las más cortas, en el Hemisferio Norte de este planeta nuestro, llamado Tierra.


Al igual que sucedía durante el solsticio de invierno, en un evento astronómico similar pero antagónico, el Sol llega al cenit de su recorrido el día 21 de junio, donde permanece estático (sol sistere) en pleno apogeo de su luminosidad. Durante varios días parece que no se mueve… ¿Seguirá ascendiendo? ¿Comenzará a caer? Por ello en la víspera de la noche del 24 se celebra la fiesta del fuego, la noche mágica de San Juan.

Solsticio de verano

En esta época todo está álgido, todo en plenitud… El calor la sangre altera, las posibilidades de ascenso son mejores que en el resto del año, las posibilidades de enamorarse, de emparejarse, de relacionarse con el sexo opuesto, de ascender en el trabajo o de encontrar uno nuevo, de emprender proyectos, de ser más feliz incluso, pues todo es más luminoso, más cálido, más esperanzador.

¡Pero cuidado! ¡Cuidado con las apariencias y mantén la guardia alta! Pues a partir de hoy el Sol empieza a caer; a partir de hoy las tinieblas le empiezan a ganar el pulso, hasta llevarlo a su ocaso en el solsticio de invierno, en un ciclo perfecto de renovación del tiempo.

En la plenitud se encuentra la degeneración; en la plenitud del Sol, las huestes de las tinieblas aprovechan su cegador brillo para rearmarse y orquestar su plan de victoria. El Maestro de Mentiras aprovecha la ceguera y embriaguez de los hombres para asestar su golpe fatal. No bajes la guardia, no obstante, disfruta del verano, de estas horas luminosas y cálidas del Sol de Dios (Sun of God or Son of God).

Desde tiempos inmemoriales el verano ha sido una época feliz, de festejo, disfrute y cosecha. Desde la era glacial, en la que esta era la única estación clemente del año hasta nuestros días, en los que la sangre alterada y el vigor acrecentado, nos hacen crear «más posibles» que durante el resto del año.

Pero recuerda también el simbolismo de la noche de San Juan, donde la gente era consciente de que el Sol comenzaba a perder fuerza y para frenar a las legiones del inframundo, encendían hogueras, no para quemar los libros del curso escolar pretérito, sino para darle fuerza al Sol, para acrecentar la luminosidad del mundo en una noche oscura y peligrosa.

Noche de San Juan

Así que disfruta plenamente de estos días, semanas y meses que el Sol nos brinda, mas no bajes la guardia y prepárate para la caída. Mantén tu espada presta y afilada. No pierdas de vista al Maestro de Marionetas para que no te traicione y trata de rasgar el velo, para salir de este ciclo infinito de solsticios, de ascensiones y caídas, de penas y glorias, de apogeos y ocasos, de luz y de oscuridad.

«No importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor». Giordano Bruno

Aimar Rollán

jueves, 16 de marzo de 2017

Inventos que cambian la historia

En la lista de mejores inventos de la Humanidad, seguramente no aparecerá la aguja de coser, a pesar de que su invención fue crucial para nuestra supervivencia como especie.


Sí, quizá el fuego esté catalogado como el mejor invento de la historia, a pesar de que el fuego en realidad no fue inventado, sino descubierto. Internet es quizá la segunda maravilla creada por el ingenio humano, un invento que nos ha permitido estar intercomunicados y tener al alcance de nuestra mano toda la información del mundo. Pero hay un invento humilde, apenas insignificante, un detalle que cambió la historia y permitió que sobreviviésemos; ese invento es la aguja de coser.

Aguja de coser

Hubo varios momentos en nuestra historia en los que estuvimos al borde de la extinción, cuando un largo e inesperado invierno se abalanzó sobre nosotros hace miles de años. Nuestra especie era joven y el mundo cálido. Teníamos problemas por aquel entonces, muchos problemas seguramente, pero el frío no era uno de ellos; hasta que llegó el frío… Mucho frío.

miércoles, 18 de enero de 2017

Coincidir en espacio y en tiempo

Coincidir con otra persona, en el tiempo presente, y en el presente de nuestro tiempo, es difícil, no hace falta que lo diga.

Somos siete mil millones de personas en el mundo, siete mil millones de almas encarnadas en el momento presente, en este planeta, que es uno entre miles de millones de los que hay en el universo; en este universo, que es uno entre miles de millones de los universos que pueblan el cosmos.

Espacio y tiempo

Coincidir con otro es difícil…

El ser humano está formado por cien mil millones de átomos, que según se cree es el mismo número de estrellas que conforman nuestra galaxia, la Vía Láctea. Cien mil millones pueden parecer mucho, pero si nos adentramos en el mundo subatómico, entre átomo y átomo, solo hay ingentes cantidades de espacio vacío… Distancia y separatividad… Y es difícil que dos átomos coincidan, en espacio y tiempo.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Nuevo libro: Cuentos y desencuentros

Recientemente he publicado un nuevo libro, titulado Cuentos y desencuentros. Un libro compuesto por 30 relatos cortos de ficción, independientes entre sí y de temática variada.


Estoy muy contento con el resultado, ya que es mi primer libro de literatura de ficción, apto para todos los públicos y de un tamaño considerable (240 páginas).

Cuentos y desencuentros

En el libro hay relatos de amor, de desamor, de encuentros, de desencuentros, de historia, de filosofía, psicológicos, con simbolismo, mundanos, algunos que tratan sobre las pasiones humanas e incluso me atrevo con algunos relatos de ciencia ficción y de fantasía.

martes, 20 de diciembre de 2016

Solsticio de invierno

Como cada año, el Sol en su recorrido, llega a este punto invernal, a su momento más oscuro, al solsticio de invierno, donde, en el hemisferio norte, se produce la noche más larga, o el día más corto, según se mire.


Este día del año, 21 de diciembre, desde un punto de vista simbólico, es uno de los más importantes, y casi todas las culturas de todas las épocas, rinden homenaje a este día tan señalado.

Solsticio de invierno

La palabra «solsticio» deriva del latín sol sistere, y significa «sol quieto», y en este día, el Sol alcanza el apogeo de su caída; caída que comienza en el solsticio de verano, justo cuando llega a su cenit; como todo… Todo lo que alcanza su apogeo, cae inmediatamente, al igual que todo lo que alcanza su mayor caída, renace, y remonta el vuelo.

Sí, en este punto, el Sol ya no puede caer más bajo, y permanece durante unos días estático, sin moverse, quieto (solsticio), en una incertidumbre… ¿Seguirá cayendo?, ¿se parará eternamente?, ¿remontará…? Sí, después de tres días, en el amanecer del 25 de diciembre, siempre remonta, siempre renace, siempre comienza a elevarse y a acortar las noches (o alargar los días), tímidamente al principio, como niño, pero con fuerza y firmeza a medida que acaba el invierno. Sí, a partir de ese día comienza a ganarle el pulso a la oscuridad hasta que llega a su apogeo (el solsticio de verano), donde empieza a perder el pulso y la oscuridad comienza de nuevo a ganarle terreno. Esto sucede siempre, cada año, en un ciclo perfecto de renovación del tiempo.


Este año 2016, he sentido en mis propias carnes este viaje del Sol. Comencé a caer en verano, cuando el Sol estaba más alto y luminoso; y no fue una caída progresiva, no, fue una caída vertiginosa, casi en vertical. Fui cayendo durante semanas y meses, pensando que quizá no había fondo, que me había precipitado a los abismos más profundos. Pero siempre hay fondo, y la velocidad que había alcanzado, velocidad terminal por cierto, ya que no podía descender más deprisa debido al rozamientos con el aire, me empezaba a dar vértigo. Creía que cuando tocase fondo, el golpe sería mortal de necesidad.

Toqué fondo… Un poco antes del solsticio de invierno… Algo no cuadraba… El golpe fue monumental y sentí crujir todos mis huesos, al igual que un resquebrajo en mi corazón. Esperaba una herida más profunda, o era que tal vez mi cuerpo ya se había acostumbrado a las heridas en combate… Entonces descubrí lo que sospechaba, que no había tocado fondo todavía… Había ido a parar a un falso suelo, que se resquebrajó bajo mis pies para volver a caer en otra caída vertical.

Guerrero herido

Hoy sí he tocado fondo, hoy, en el umbral del solsticio de invierno, a la sombra de la noche más larga. El golpe ha sido tan doloroso que apenas me ha dolido… Mi cuerpo se ha desintegrado. Pero he visto, como otras veces a lo largo de mi vida, al ave Fénix que hay en mí salir de mi interior para preparar un pira con los restos de mi yo inferior. Con una chispa, procedente de mi corazón, se incendiará y se quemará durante los próximos días, para, en un nuevo amanecer, renacer de nuevo, más fuerte, bello y sabio que antes.

Así, me despido del 2016 con alguna cicatriz imborrable, pero con alegría, fe, esperanza y amor... Y espero al 2017 con fuerza renovada y con éxito asegurado.

Feliz solsticio de invierno, y feliz navidad.

Aimar Rollán

jueves, 15 de septiembre de 2016

El adiós

El adiós

No hay nada más doloroso que decir adiós a quien todavía quieres.

El adiós es algo definitivo, no es un «hasta luego», un «hasta otra» o un «hasta la vista».

Adiós significa despedirte, quizá para siempre, de alguien a quien amas, pues, ¿qué valor tiene decirle adiós a quien no amas?

«Adiós» es algo definitivo, a pesar de que se use habitualmente como algo no definitivo.

La palabra adiós deriva del «a Dios te encomiendo», de ahí su carácter lapidario.

El adiós tiene siempre el peso del «último adiós», que es solo uno, pues si así no lo fuera, sería un «hasta luego».

El adiós de las despedidas es doloroso y paradójico, pues a pesar de que algo se muere en nosotros cuando decimos adiós a quien queremos, esa persona vive por siempre en nuestro corazón, se vuelve eterna.


Aimar Rollán

lunes, 27 de junio de 2016

El cuento de la lechera

¿Quién no conoce el popular cuento de la lechera? Una fábula intemporal que describe la ambición y la fantasía del ser humano.


El cuento original es una fábula de Esopo, el genial fabulista griego cuyos cuentos han educado a cientos de generaciones. No obstante, la versión que más conocemos es la del escritor vasco Félix María de Samaniego, del siglo XVIII.

Cuento de la lechera

Este escritor, famosos por sus fábulas, fue también el alcalde de Tolosa (Gipuzkoa), pueblo en el que actualmente vivo.