"Sólo hacen falta dos cosas para escribir: tener algo que decir, y decirlo." Oscar Wilde
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domingo, 4 de junio de 2023

Reseña de Meditaciones, de Marco Aurelio

Meditaciones es una obra maestra escrita por el emperador romano Marco Aurelio, considerado uno de los más importantes filósofos estoicos. Este libro, también conocido como "Pensamientos para mí mismo", es una compilación de reflexiones y consejos personales que el autor escribió a lo largo de su vida. A pesar de ser un texto antiguo, sus enseñanzas siguen siendo relevantes y útiles en la actualidad, especialmente para aquellos que buscan sabiduría y una vida equilibrada.


El libro se compone de doce libros o capítulos, en los cuales Marco Aurelio se adentra en temas como la moral, la vida, la muerte, el deber, la naturaleza humana y el cosmos. A través de sus reflexiones, el autor intenta comprender el mundo y su lugar en él, practicando la introspección y la autorreflexión. La obra no está destinada a ser un tratado filosófico, sino más bien un diario personal que proporciona una visión íntima del pensamiento de este gran líder y filósofo.

Uno de los aspectos más interesantes de Meditaciones es su enfoque en la virtud y la ética. Marco Aurelio nos anima a buscar la verdad, a ser justos y a vivir de acuerdo con nuestros valores y principios. También nos enseña a ser resilientes y a aceptar las adversidades, ya que forman parte de la naturaleza humana y de la vida en general. Algunas de las lecciones más valiosas del libro se centran en la importancia de la autoconciencia y la autorregulación emocional, dos habilidades cruciales para alcanzar la paz interior y la felicidad.

El estilo de escritura de Marco Aurelio es claro y conciso, lo que facilita la lectura y permite una rápida absorción de las ideas presentadas. A pesar de esto, es importante recordar que las reflexiones fueron escritas en un contexto histórico y cultural muy diferente al nuestro. Por lo tanto, algunos conceptos podrían parecer extraños o difíciles de aplicar en nuestra vida diaria. Sin embargo, esto no disminuye el valor de las enseñanzas, ya que la mayoría de ellas siguen siendo relevantes y aplicables en la actualidad.

La obra también es una ventana a la historia y la cultura romana, lo que la convierte en una lectura fascinante para cualquier amante de la historia. A través de sus pensamientos, Marco Aurelio ofrece una visión única de su vida como emperador, de sus luchas personales y de su relación con la filosofía estoica. Además, las reflexiones también proporcionan una perspectiva sobre la política y la sociedad romanas, lo que puede enriquecer nuestra comprensión de este período histórico.

Meditaciones es un libro atemporal que ofrece valiosas lecciones de vida y filosofía. A través de sus reflexiones, Marco Aurelio nos invita a explorar la naturaleza humana, a enfrentar nuestras dificultades y a cultivar la virtud y la sabiduría. Si bien algunas de sus ideas pueden parecer antiguas, la mayoría de ellas siguen siendo aplicables y útiles en nuestra vida diaria. Este libro es, sin duda, una lectura recomendada para aquellos que buscan crecimiento personal y una comprensión más profunda de la filosofía estoica.


Os dejo con un vídeo que he grabado donde hago una reseña en 60 segundos, y por qué lo elijo como el libro que recomendaría para construir un mundo más amable y más justo.



 

Aimar Rollán


domingo, 30 de enero de 2022

La dorada medianía (Oda X de Horacio)

 El poeta latino Horacio, del siglo primero antes de Cristo, puede ser considerado como uno de los mayores poetas de la literatura universal, de influencia y transcendencia enormes, sobre todo en el Renacimiento, cuyos tópicos principales están tomados de sus obras.

Hay una oda, concretamente su Oda décima del libro segundo, que trata sobre el aurea mediocritas, la dorada medianía o "áureo punto medio". Es una oda de especial belleza y de gran sabiduría, que conviene conocer y recordar, para no desviar nuestro camino de la dorada proporción del equilibrio; de la virtud de la moderación, como dirían los estoicos; o del camino del medio, como diría Buda.

Oda X de Horacio


Vivirás mejor, Licinio, si,

cuando precavido temes las tormentas,

no navegas siempre en alta mar y tampoco te

ciñes demasiado a la peligrosa orilla.

 

Quien sigue la “aurea medianía”, vive

por una parte protegido, libre de los peligros

de un techo inseguro y por otra con sobriedad,

libre de un palacio por todos envidiado.

 

Con más frecuencia son sacudidos

por los vientos los altos pinos; se derrumban

con más estrepitosa caída las altas torres

y caen más rayos en las cumbres altas.

 

El ánimo bien templado espera en lo adverso

un cambio de fortuna, al igual que teme en

la bonanza sus reveses. Júpiter trae los inviernos

y él mismo los retira.

 

Si ahora algo va mal, no siempre será así.

Apolo no siempre está con el arco tensado,

también despierta a veces con su cítara

a las calladas Musas.

 

Muéstrate animoso y fuerte en las adversidades,

pero también, con igual prudencia, recoge

las velas hinchadas por un viento

demasiado favorable.


Horacio, Oda X, libro II


Los extremos conllevan peligros en todos los casos, y es especialmente fácil polarizarse en algo. Lo difícil es mantenerse centrado, bien sea en lo personal o en lo social. Caemos en los excesos o bien en las ideas de la tesis o de la antítesis, olvidándonos de la síntesis, allí donde mora la dorada medianía, o el punto de equilibrio.

Conviene recordar siempre esta Oda, al igual que recordar las virtudes de los estoicos o las enseñanzas de los grandes maestros de la humanidad, que siempre recomendaron moderación, sabiduría y buen corazón.

Cuando hay "tormenta" o las cosas van mal en nuestro mundo cercano o en el orbe todo, llamado Tierra, no hay que ni arrimarse demasiado a la costa ni adentrarse excesivamente en el peligroso y profundo mar abierto. En la costa hay rocas que pueden hacernos naufragar, e igualmente en alta mar hay grandes peligros escondidos. Durante estos últimos años de crisis global, he visto a demasiadas personas acercarse y estrellarse en la pérfida costa, al igual, que no menos seres, adentrarse en mar abierto creyendo hallar salvación, para perderse igualmente. Unos destrozados por los efectos secundarios de la caída a las rocas, otros devorados por los peligrosos tiburones que habitan en las profundidades del mar y de la psique. Mantente en el centro, no pierdas la dorada medianía.

"Aurea mediocritas" es la frase, o el tópico, en latín original, pero no hay que confundirla con la palabra castellana "mediocridad". De la mediocridad hay que huir como de la peste; ya tenemos demasiados mediocres pululando a nuestro alrededor, e instalados en los puestos de poder, para desgracia nuestra. No, no es de mediocridad de lo que habla Horacio, sino de moderación, prudencia y equilibrio.

Horacio y Cayo Mecenas

De esta Oda, los autores renacentistas tomaron el tópico denominado aurea mediocritas, que reflejaron en sus poemas, tales como Fray Luis de León o San Juan de la Cruz, sin olvidarnos de Garcilaso de la Vega o de Petrarca, el gran humanista italiano. Otros tópicos renacentistas fueron el carpe diem (aprovecha el momento), el beatus ille (alabanza de la vida retirada en el campo) y el locus amoenus (lugar ideal de la naturaleza, representado por la Arcadia legendaria, o todo paisaje bucólico). Tópicos todos tomados de las obras del gran poeta de Venusia, llamado Quinto Horacio Flaco. La historia de la humanidad siempre estará en deuda con él por tan grandes aportaciones, al igual que en deuda con su gran amigo Cayo Mecenas, que da nombre a la figura de aquel que apoya económicamente a los artistas, y sin cuyo sostén e influencia, el gran poeta de seguro no hubiese podido desplegar su ingenio.

Hoy en día estamos necesitados de más Horacios, de más Mecenas, de más doradas medianías... Necesitamos un nuevo Renacimiento, un nuevo despertar humanista.


Aimar Rollán

domingo, 16 de enero de 2022

La apología de Sócrates

Un excelente libro para iniciarse en la filosofía, y en la lectura de los clásicos, puede ser La apología de Sócrates, escrita por Platón, su discípulo. Es una de las pequeñas joyas apenas tiene 50 páginas en formato de bolsillo que no puede faltar en ninguna biblioteca, por su carácter histórico y por la sabiduría encerrada entre sus líneas.

Primera obra de Platón

‘Apología’ significa defensa, pero no una defensa cualquiera, sino aquella que implique la palabra (logos), ya sea de forma hablada o escrita. En este caso, Sócrates se defiende verbalmente ante sus acusadores, en el juicio celebrado en el año 399 antes de Cristo, donde 556 atenienses que formaban el jurado popular, debían deliberar sobre la suerte del célebre filósofo no tan célebre en su época.

“No sé, atenienses…” Así comienza el libro, y esa será la tónica de la filosofía de Sócrates, y la de la propia filosofía en sí: la de comenzar el camino desde el desconocimiento, que no desde la ignorancia. “Solo sé que no sé nada”, la mítica frase de Sócrates aparece aquí por primera vez reflejada. Veamos qué significa esto, pues es una de las bases de la filosofía, la de abordar toda cuestión sin prejuicios ni asentando la mente en bases ya prefijadas. "No saber", significa reconocer la limitación del conocimiento y a la vez la voluntad de investigar para llegar a saber algo más. Sócrates utilizaba dos métodos para llegar al conocimiento: la dialéctica (el diálogo de tú a tú con otras personas) y la mayéutica (la técnica de asistir en el parto de las ideas), mediante la interrogación, de tal forma que el conocimiento se iba revelando a través del diálogo.

 

Ser consciente de la propia ignorancia

es un gran paso hacia el saber.

Benjamin Disraeli

 

El ignorante afirma,

el sabio duda y reflexiona.

Asristóteles

 

Afirmar que se sabe lo que se sabe,

y que no se sabe lo que no se sabe…

Esa es la sabiduría.

Confucio

 

A pesar de su elocuente apología, o defensa, Sócrates fue condenado a muerte por asebeia (impiedad o irreverencia hacia los dioses de la ciudad) y por corromper a la juventud con sus ideas. En lugar de huir, como pudo haber hecho, afrontó su muerte con serenidad y tomó de su propia mano la copa que contenía la mortal cicuta. Tenía entonces 70 años. Corría el año 399 antes de nuestra era. Murió por sus ideas, como muchos otros harían después de él.

Este libro es un documento histórico, pero a la vez una genialidad de su autor, Platón, que estuvo presente  cuando sucedieron los hechos. El juicio no se grabó con un magnetófono ni con un taquígrafo mucho faltaba para el descubrimiento de dicha tecnología, y Platón redactó el libro varios años después, por lo que el discurso está idealizado y repensado por él, aunque se acepte que recurrió a la memoria. Es mitad socrático, mitad platónico. Es histórico, pero no un documento escrito por un historiador, sino por un filósofo; y no por un filósofo cualquiera… Esta es probablemente  la primera obra de Platón, de las que se engloban dentro de la categoría de las escritas en su juventud, que no por ello deja de ser menos sabia que las escritas en su madurez. Nos acerca como ningún otro diálogo a la figura de Sócrates.

Una vida sin examen (o reflexión), no merece la pena ser vivida”,  es otra de las inmortales frases que aparecen en este libro, y que marca el sello de la filosofía griega y de toda filosofía o medio de autoconocimiento que se precie. ¿Qué quiere decir esto? Libertad intelectual y afán de buscar la verdad. Uno no se convierte en filósofo por estudiar la carrera de Filosofía carrera que no existía en los tiempos de Platón; uno se convierte en filósofo cuando se convierte en librepensador, cuando tiene el arrojo y el valor de pensar por sí mismo, de afilar su razón y de dedicar unos minutos diarios al examen interior o a la reflexión filosófica.

 

Vivir sin filosofar es, propiamente,

tener los ojos cerrados sin tratar de abrirlos jamás.

René Descartes

 

Así, el “no saber” unido a la reflexión es el sello de la filosofía. El librepensar, el dudar, el cuestionar, el no dar valor a autoridades externas por el mero hecho de que sean autoridades, el pasar todo conocimiento por el filtro de la propia razón y el análisis, siempre dejando cierto lugar para la duda… Ese es el legado de Sócrates.

Filósofo condenado a muerte

Este mensaje no es viejo, es más, es necesario más que nunca hoy en día, ya que nuevos dioses se han apoderado de la polis (de la ciudad y del mundo). Dioses revestidos de autoridad científica, de certezas, de imposición intelectual y de restricciones de derechos y libertades. Dioses a los que no les gusta la filosofía, y mucho menos el que otros filosofen, cuestionen, duden y se salgan de los paradigmas establecidos. Dioses que no dudarán en llevar a aquel que ose pensar por sí mismo ante un tribunal, y si les es posible, porque las leyes de determinados países lo permitan, ejecutarlo en privado o en público, o por lo menos ridiculizarlo a los ojos del mundo para silenciar su voz.

Si eso os pasa, volved a leer este libro, y sabed que otros antes que vosotros ya pasaron por ahí, y que la muerte no es el final de todo; que no hay que tratar a toda costa de huir de la muerte, sino de huir del mal, que avanza mucho más rápido que la muerte esta última frase también podemos leerla en la apología, y escucharla de labios de Sócrates varios milenios después; tal es la magia de los libros.

 


Aimar Rollán

martes, 22 de septiembre de 2020

Equinoccio de otoño

 Hoy, 22 de septiembre del 2020, se produce el equinoccio de otoño en el Hemisferio Norte. Es importante tomar conciencia de este suceso astronómico, ya que el Sol, cada año nos muestra su sabiduría a través de su danza cíclica en el cielo.


Equinoccio significa 'igual noche', ya que la duración del día y de la noche son iguales durante los dos equinoccios, el de primavera y el de otoño. Durante los equinoccions hay un equilibrio entre la noche y el día, entre la luz y la oscuridad. Ese equilibrio dura poco, pues en el caso del equinoccio de otoño, las sombras van ganando terreno, mientras en el de primavera, es la luz la que avanza, día a día, hasta llegar al solsticio de verano, en el cenit del año.

Equinoccio de otoño

Es importante darse cuenta de que todo en la vida no es lineal, sino cíclico. Todo funciona por ciclos de tiempo, que vuelven, que se renuevan, que se suceden, que regresan... Ciclos que indican diferentes etapas, periodos, situaciones, edades...

Hay un tiempo para la primavera, un tiempo para el verano, un tiempo para el otoño y un tiempo para el invierno. Quien no comprende esto, aún no comprende los secretos de la vida. Hay un tiempo para la niñez, para la adolescencia, para la madurez, para la vejez... Quien no comprende esto, lejos está de la sabiduría. "Hay un tiempo para cada cosa, y una cosa para cada tiempo", recuerda bien este refrán popular.

El verano, la época luminosa y plena, no puede durar para siempre; ha de dejar paso al otoño. Pero no para siempre, nada es lineal; solo hasta el próximo verano. Solo hasta el próximo ciclo; hasta que el tiempo, en su renovación, vuelva a su misma posición.

Hoy entramos en el punto cero de libra, en su oposición al punto cero de aries (que marca el inicio del año astronómico). El sol sigue cayendo hacia el invierno, hacia su punto más bajo y peligroso, pero no para siempre, solo hasta el próximo ciclo.

El verano pasó, ahora toca prepararse para el otoño. Toca aceptar ciertas cosas, toca, quizá, abandonar la alegría opulosa del verano, para a modo de transición, prepararnos para la seriedad del invierno. Toca, quizá, dejar las niñerías para pasar a la edad adulta. Toca, quizá, hacer frente a cargos de responsabilidad y madurez.


El 2020 parece que pasará a la historia como un año difícil, pero no será el primero ni el último. No os preocupéis, la primavera y el verano volverán. Olvidad el pensamiento lineal; adoptad el pensamiento cíclico. Esto pasará, igual que ha pasado otras veces. Las pandemias llegan, se quedan y se van; las crisis económicas, al igual que el Sol en el cielo, alcanzan su apogeo, su cenit, para luego descender hasta su ocaso. Pero no para siempre, no, solo hasta el próximo ciclo. Nada nuevo hay bajo el sol.

Así que prepárate para el otoño, con su belleza y particularidades. Prepárate también para el invierno, que llegará tras el otoño; y nuevamente no pierdas la esperanza aunque las cosas se pongan feas y oscuras, porque la primevera volverá. Volverá..., y volverá a marcharse para dar paso a la siguiente estación, en unos ciclos perfectos de renovación, en los que nosotros, como actores, pasearemos por ellos, con excesiva euforia o angustia quizás, si olvidamos esta ley cíclica, si perdemos el equilibrio. Pero para eso está el maestro Sol, para recordarnos a través de sus equinoccios la importancia de mantener el equilibrio, sean las circunstancias que sean.


Aimar Rollán

viernes, 21 de diciembre de 2018

Acrasia

Hay una palabra griega poseedor de un significado muy interesante: se trata de acrasia, que significa “falta de dominio de sí mismo”.


¿Cuántas veces nos han asaltado nuestros demonios? ¿Cuántas veces hemos cedido al vicio y a aquellas inclinaciones que son perjudiciales para nosotros, aun sabiendo las posibles consecuencias? La acrasia, la “no fuerza”, el “no dominio de uno mismo”, he aquí a uno de nuestros mayores enemigos, junto con la procrastinación (postergar la acción), que, casualmente, comparte esa misma raíz griega.

Acrasia

Ceder a la falta de dominio propio y postergar las buenas acciones, en pos de la satisfacción inmediata de los sentidos, he aquí el mecanismo de esta trampa. ¿Cómo y por qué caemos con tanta frecuencia, si sabemos las consecuencias, si estamos informados? ¿Es inevitable la tentación? ¿Están las tentaciones diseñadas para que caigamos en ellas? ¿O todo es más simple? Según dicen los psicólogos, la necesidad de satisfacer los deseos en el “aquí y ahora” es más fuerte que todas las buenas razones que podamos imaginar a largo plazo.

Por eso, esto lleva a la falta de dominio, a la falta de disciplina y planificación, a postergar la acción y a dejarnos llevar… Esto es una autopista directa hacia la falta de éxito en cualquier área de nuestra vida, o hacia el fracaso, si así queréis mejor llamarlo.

La raíz de todas las debilidades de carácter y de todas las adicciones está en la acrasia; la raíz del fracaso también subyace en la acrasia, junto con las ruinas personales en las que se convierten muchas vidas debido a esa inclinación a la incontinencia y a ese cese de la virtud de la crasia –sin la a; en griego antiguo la a al principio de una palabra es una negación o su opuesto. En este caso, crasia es la virtud de la fuerza o el dominio de sí mismo.

Se cuenta la anécdota, para ilustrar este concepto, del genial escritor francés Victor Hugo, que tenía que acabar de escribir una novela en un plazo determinado a exigencias de su editor, pero este gran personaje era muy dado a salir a la calle, a socializar y a distraerse con otros menesteres –con la consecuente pérdida de tiempo y energía para escribir que ello supone–, así que, incapaz de vencer su acrasia de forma directa, optó por un medio indirecto para vencerla: metió toda su ropa en un armario que cerró con llave para así no poder salir a la calle. Y semidesnudo, acabó en las sucesivas semanas una de las que serían sus grandes novelas para la posteridad.


Victor Hugo - Acrasia - Anécdota

Yo personalmente he quitado de mi casa la televisión e Internet –grandes ladrones de tiempo y energía–, con la esperanza de así poder contener un poco mi acrasia y mi procrastinación para limpiar un poco mi vida de aquellos obstáculos que me impiden realizar aquello que tengo que realizar. Ahora detecto un nuevo enemigo en mi camino: la curiosidad vana… Pero de eso, ya hablaremos en otra historia.

Cada uno tiene que identificar su acrasia, su enemigo –o enemigos–, y tratar de vencerlos, pero buscando un medio indirecto, ya que casi nadie es lo suficientemente fuerte como para vencer a esos monstruos encarándolos frente a frente. 

Aimar Rollán 

sábado, 14 de julio de 2018

Hasta que el cuerpo aguante

“Hasta que el cuerpo aguante”, ese debería de ser el primero de todos los mandamientos; la más importante de todas las instrucciones: “Vivirás en este planeta al que has sido arrojado, hasta que el cuerpo aguante”.


Jamás precipitaremos antes nuestra huida de este planeta, nuestro fin de la partida, nuestra vuelta a casa… Estaremos aquí hasta que el cuerpo aguante.

No importa cuán duro la vida golpee.
No importa cuánto nos queme la vida en la piel.
No importan las tormentas emocionales que a veces nos sumen en la desesperación.
No importa que el cuerpo esté quebrado y el ánimo destruido.
No importa que el suelo nos abrase los pies.
No importa que no nos podamos mover.

Estaremos por aquí, rondando, hasta que el cuerpo aguante.

Hasta que el cuerpo aguante

¿Por qué digo esto? Porque la vida no siempre va bien; porque la vida, a pesar de ser maravillosa, sumamente maravillosa —que nadie tenga ninguna duda de esto—, a veces nos regala duras lecciones en forma de enfermedades, accidentes, rupturas emocionales, muertes de seres queridos, quiebras económicas, hambre, sed, dolor, penurias, infortunios y tribulaciones; y muchas personas, demasiadas, se quitan la vida por su propia mano, en uno de los actos más deplorables que existen: el suicidio. Y uno se puede suicidar de forma súbita, o lentamente.

No importa cuán duro te estrangule la vida, ¡aguanta!, ¡resiste! ¡Hasta que el cuerpo aguante!
¿Qué hace falta para ello? Dos cosas: resistencia y resiliencia. Resistencia física y resiliencia anímica, para soportarlo todo, hasta que el último soplo de resistencia y resiliencia expiren, y nos hagan regresar al Reino del que partimos.

Todos nos vamos a morir, esa también es una realidad, pero debemos esperar hasta que llegue nuestra hora de partir, bien sea porque el cuerpo no aguanta más de viejo, porque no soporta una terrible enfermedad, porque un accidente físico lo destroza hasta el punto de no poder seguir viviendo, o porque nuestro corazón se detiene… Pero siempre, recuérdalo, hasta que el cuerpo aguante, no antes.

Aquí estamos para disfrutar de la vida y para aprender el máximo número de lecciones que podamos, mientras nuestro cuerpo físico resista las inclemencias del tiempo y de los años. Hay lecciones muy llevaderas y placenteras, al igual que hay lecciones terribles. Bien sabido es que lo agradable es fácil de soportar y que nadie que viva bien desea morir; mas también es cierto que ante el infortunio y las duras lecciones que la vida a veces también nos da, uno desea regresar al hogar de dicha de donde surgimos, abandonando este valle de lágrimas, esta escuela de lecciones dulces y amargas, este escenario donde los seres nos convertimos en personas que, con una máscara en la cara, interpretamos personajes de teatro, ora en comedias, ora en tragedias.

Disfruta plenamente la vida sin perder tu ética y moral. ¡Vive y aprovecha al máximo tratando de aprender las lecciones que la vida te ponga enfrente, y encara con valor todo lo que ante ti se revela!

¿Hasta cuándo? Lo he dicho muchas veces ya: hasta que el cuerpo aguante.


Aimar Rollán
Fragmento del libro Reflejos

miércoles, 11 de febrero de 2015

La mirada del artista

La ciudad estaba medio desierta. Sólo algunas tímidas palomas se atrevían a hacer compañía a las solitarias calles de Tordesillas en aquella hora matutina. Como cada mañana, Pedro Galván salía temprano de casa para dirigirse a su pequeño taller situado a orillas del río Duero. En su mano llevaba un maletín con pinturas nuevas que había adquirido la tarde anterior en el bazar de la vieja plaza. El hombre que se las había vendido, un mercader entrado en años, le había asegurado que eran de primera calidad, traídas nada menos que de la ilustre Florencia.
 
La mirada del artista
Imagen obtenida de: https://geografiamungia.wordpress.com/2009/12/
 Pedro, que ya contaba con cuarenta años de edad, y a pesar de llevar casi toda su vida dedicado a la pintura, no era especialmente reconocido entre los grandes artistas de la zona. No había hecho grandes trabajos excepto retratos a algún que otro duque de poco renombre. Su obra se basaba principalmente en paisajes de la bella Castilla.

jueves, 8 de enero de 2015

El tiempo, nuestro activo más valioso

Los sabios y los buenos economistas lo saben: nuestro activo más valioso no es el dinero, ni la salud, ni el amor..., sino el tiempo. El tiempo que se nos ha dado, el tiempo para actuar en este plano fenoménico, el tiempo, en cuyo seno, se realiza todo lo demás.


El tiempo


Hay varios tipos de tiempo, pero debido a las limitaciones de nuestro lenguaje, hemos olvidado sus matices. El griego antiguo, en su reloj atemporal conserva ciertas definiciones que nos ayudarán a comprender mejor su importancia. Así, kronós y kairós son dos palabras para designar al tiempo, pero con cualidades esencialmente diferentes.


sábado, 6 de diciembre de 2014

San Agustín, el faro de Occidente

Si alguna vez Buda fue conocido como «la luz de Asia», San Agustín de Hipona también lo fue como «el faro de Occidente»; el hombre más sabio de su época, grandísimo filósofo, ejemplar cristiano, influyente pensador. Él es el arquetipo del converso, del infatigable buscador de la verdad, de la persona escindida entre la llamada de lo terreno y la llamada de lo divino. De él se ha dicho que fue el más santo de los humanos, y el más humano de los santos. Vamos a dar unas breves pinceladas de su vida y de su obra, ya que son dignas de ser recordadas.

San Agustín de Hipona