"Sólo hacen falta dos cosas para escribir: tener algo que decir, y decirlo." Oscar Wilde
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miércoles, 18 de enero de 2017

Coincidir en espacio y en tiempo

Coincidir con otra persona, en el tiempo presente, y en el presente de nuestro tiempo, es difícil, no hace falta que lo diga.

Somos siete mil millones de personas en el mundo, siete mil millones de almas encarnadas en el momento presente, en este planeta, que es uno entre miles de millones de los que hay en el universo; en este universo, que es uno entre miles de millones de los universos que pueblan el cosmos.

Espacio y tiempo

Coincidir con otro es difícil…

El ser humano está formado por cien mil millones de átomos, que según se cree es el mismo número de estrellas que conforman nuestra galaxia, la Vía Láctea. Cien mil millones pueden parecer mucho, pero si nos adentramos en el mundo subatómico, entre átomo y átomo, solo hay ingentes cantidades de espacio vacío… Distancia y separatividad… Y es difícil que dos átomos coincidan, en espacio y tiempo.

martes, 20 de diciembre de 2016

Solsticio de invierno

Como cada año, el Sol en su recorrido, llega a este punto invernal, a su momento más oscuro, al solsticio de invierno, donde, en el hemisferio norte, se produce la noche más larga, o el día más corto, según se mire.


Este día del año, 21 de diciembre, desde un punto de vista simbólico, es uno de los más importantes, y casi todas las culturas de todas las épocas, rinden homenaje a este día tan señalado.

Solsticio de invierno

La palabra «solsticio» deriva del latín sol sistere, y significa «sol quieto», y en este día, el Sol alcanza el apogeo de su caída; caída que comienza en el solsticio de verano, justo cuando llega a su cenit; como todo… Todo lo que alcanza su apogeo, cae inmediatamente, al igual que todo lo que alcanza su mayor caída, renace, y remonta el vuelo.

Sí, en este punto, el Sol ya no puede caer más bajo, y permanece durante unos días estático, sin moverse, quieto (solsticio), en una incertidumbre… ¿Seguirá cayendo?, ¿se parará eternamente?, ¿remontará…? Sí, después de tres días, en el amanecer del 25 de diciembre, siempre remonta, siempre renace, siempre comienza a elevarse y a acortar las noches (o alargar los días), tímidamente al principio, como niño, pero con fuerza y firmeza a medida que acaba el invierno. Sí, a partir de ese día comienza a ganarle el pulso a la oscuridad hasta que llega a su apogeo (el solsticio de verano), donde empieza a perder el pulso y la oscuridad comienza de nuevo a ganarle terreno. Esto sucede siempre, cada año, en un ciclo perfecto de renovación del tiempo.


Este año 2016, he sentido en mis propias carnes este viaje del Sol. Comencé a caer en verano, cuando el Sol estaba más alto y luminoso; y no fue una caída progresiva, no, fue una caída vertiginosa, casi en vertical. Fui cayendo durante semanas y meses, pensando que quizá no había fondo, que me había precipitado a los abismos más profundos. Pero siempre hay fondo, y la velocidad que había alcanzado, velocidad terminal por cierto, ya que no podía descender más deprisa debido al rozamientos con el aire, me empezaba a dar vértigo. Creía que cuando tocase fondo, el golpe sería mortal de necesidad.

Toqué fondo… Un poco antes del solsticio de invierno… Algo no cuadraba… El golpe fue monumental y sentí crujir todos mis huesos, al igual que un resquebrajo en mi corazón. Esperaba una herida más profunda, o era que tal vez mi cuerpo ya se había acostumbrado a las heridas en combate… Entonces descubrí lo que sospechaba, que no había tocado fondo todavía… Había ido a parar a un falso suelo, que se resquebrajó bajo mis pies para volver a caer en otra caída vertical.

Guerrero herido

Hoy sí he tocado fondo, hoy, en el umbral del solsticio de invierno, a la sombra de la noche más larga. El golpe ha sido tan doloroso que apenas me ha dolido… Mi cuerpo se ha desintegrado. Pero he visto, como otras veces a lo largo de mi vida, al ave Fénix que hay en mí salir de mi interior para preparar un pira con los restos de mi yo inferior. Con una chispa, procedente de mi corazón, se incendiará y se quemará durante los próximos días, para, en un nuevo amanecer, renacer de nuevo, más fuerte, bello y sabio que antes.

Así, me despido del 2016 con alguna cicatriz imborrable, pero con alegría, fe, esperanza y amor... Y espero al 2017 con fuerza renovada y con éxito asegurado.

Feliz solsticio de invierno, y feliz navidad.

Aimar Rollán

jueves, 15 de septiembre de 2016

El adiós

El adiós

No hay nada más doloroso que decir adiós a quien todavía quieres.

El adiós es algo definitivo, no es un «hasta luego», un «hasta otra» o un «hasta la vista».

Adiós significa despedirte, quizá para siempre, de alguien a quien amas, pues, ¿qué valor tiene decirle adiós a quien no amas?

«Adiós» es algo definitivo, a pesar de que se use habitualmente como algo no definitivo.

La palabra adiós deriva del «a Dios te encomiendo», de ahí su carácter lapidario.

El adiós tiene siempre el peso del «último adiós», que es solo uno, pues si así no lo fuera, sería un «hasta luego».

El adiós de las despedidas es doloroso y paradójico, pues a pesar de que algo se muere en nosotros cuando decimos adiós a quien queremos, esa persona vive por siempre en nuestro corazón, se vuelve eterna.


Aimar Rollán

lunes, 28 de diciembre de 2015

El mito del eterno retorno

Al final todo acaba regresando...


Hay una Ley Universal, llamada Ley del Ritmo que dice así:

"Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma medida de su movimiento hacia la izquierda; el Ritmo es la compensación".

El avance en la evolución de la vida no es en línea recta, ni en círculos como piensan algunos; es en espiral ascendente. Aunque haya cosas que se repiten, llevan una vuelta de rosca más.  Al igual que un cometa, los periodos pueden ser breves o largos; pero siempre regresarán..., con una vuelta de espiral más. Habrán perdido materia en su viaje estelar, o la habrán ganado, quién sabe.


Cometa Halley
Cometa Halley en 1986. Próxima vista: 2061. Regresa cada 75 años.
Siempre es una alegría ver a un cometa regresar; al igual que una tristeza saber que será la última vez, en esta vida al menos, que nuestros ojos verán un cometa de periodo lento. Pero, ¿quién sabe los misterios de la vida?

jueves, 5 de marzo de 2015

Islas en mitad del océano

Islas en mitad del océano

Somos islas en mitad del Océano...
solitarias,
incomunicadas,
aisladas.

Aparentamos estar unidos,
comunicados,
agrupados...

Pero a la hora de emprender comunicación
nos damos cuenta de nuestras fronteras;
el mar nos separa.

jueves, 19 de febrero de 2015

Faltan palabras

Faltan palabras...
para expresar lo que quiero decir,
para plasmar lo que siento,
para exclamar lo que anhelo.

Faltan palabras para afirmar lo que sé.

Faltan palabras


A lo largo del día nos vamos relacionando con gente, tanto conocidos como desconocidos. Con todos ellos nos interrelacionamos.

Queremos decir una cosa, pero nuestros labios pronuncian otra. Así, se van degenerando las relaciones, hasta el punto de surgir conflicto entre ellas.

Digo sí, pero en realidad quiero decir no.

Te amo, pero no te lo digo; te hago ver mi indiferencia, y en ese suspiro, te pierdo.

Así, de esta manera, van surgiendo las guerras; primero las interiores, cuyos enemigos somos nosotros mismos.

Después se extienden a los más allegados; y al final, se implican naciones enteras.


lunes, 26 de enero de 2015

Lengua primigenia

Se dice que el Senzar era la lengua primigenia, aquella en la que todos los seres nos entendíamos, el lenguaje universal.

Se dice también que esta tan preciada lengua se perdió en la Torre de Babel, tiempo ha.

Desde entonces, han surgido miríadas de idiomas, y el ser humano no ha vuelto a entenderse.

Senzar