"Sólo hacen falta dos cosas para escribir: tener algo que decir, y decirlo." Oscar Wilde
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viernes, 1 de mayo de 2015

Anillo de compromiso


Primero pasó mucho calor, tanto que todo era líquido. Después se enfrió, y eso le produjo más dolor que todo lo anterior, pero nada comparado con todo el peso que caería sobre él después; un peso de millones de toneladas que lo aprisionarían por cantidades inconmensurables de tiempo. Debido a tanto dolor, cayó inconsciente en un sueño tan grande como el tiempo. Esa reclusión, no obstante, lo transformó en un preciado tesoro, el más evolucionado fruto de la tierra, aunque él no fue consciente de ello ni pudo apreciar en qué se había convertido.

Le pareció soñar, eso sí, en un momento indefinido de su existencia, que fue arrancado, tallado, abrillantado, engastado y entregado como presente en un acto amoroso. Aquello último dio sentido a su existencia, ¡aunque fue tan breve esa experiencia! ¡Vio tan rápido envejecer y morir a su portadora! ¡Regresó tan raudo de nuevo a la tierra!

Después de aquello, oscuridad, silencio... Esperar y esperar.

Para siempre es demasiado tiempo, hasta para un diamante.

Aimar Rollán

martes, 21 de abril de 2015

El rayo valiente

Esprectro de colores

Durante millones de años el universo solo conocía la luz blanca. Un buen día, una gota de agua que pendía del borde de la hoja de un árbol, le dijo a un rayo de luz que pasaba por allí:

—¡Atrévete a atravesarme, y sé color!

El rayo dudó un instante, ya que nadie se había mezclado nunca con nada diferente de su propia raza, y no sabía a qué se refería la gota con eso de «color» ni si sería peligroso; pero por suerte para el devenir del universo, nuestro rayo protagonista era osado y de mente abierta, así que atravesó la gota y se dividió en un hermoso espectro de siete colores.

A partir de aquel acto pionero, olvidado y aparentemente insignificante, las cosas y seres se fueron mezclando y diversificando hasta llegar al universo policromo que conocemos hoy en día.

Aimar Rollán

domingo, 1 de marzo de 2015

El anciano de los días

El anciano de los días
El anciano de los días. Acuarela. William Blake
 Anochecía...

Una suave brisa le acariciaba su hermoso cabello etéreo.

Con su mirada atemporal vio cómo se apagaba la última estrella que titilaba con timidez en el negro firmamento de todo el cosmos.

Cerró los ojos con una sonrisa que llevaba eones esperando aflorar. Por vez última se levantó de su trono y contempló el umbral de la puerta que estaba a su lado; de ella solo emanaba luz. Ahora sí, por fin, podía cruzarla.

Como buen capitán, fue el último en marcharse. Podía partir en paz, su misión estaba cumplida: velar por la Creación desde la noche de los tiempos hasta la última noche, hasta que la entropía venciera definitivamente y el tiempo, agotado, careciese de razón de ser.

Aimar Rollán


miércoles, 17 de diciembre de 2014

El primer espectador

La película estaba a punto de terminar. Sentado en una butaca central de la primera fila, Santi observaba con expectación el desenlace, mientras sentía como su autoestima se elevaba. Había pagado una fortuna por conseguir aquel asiento, en el estreno mundial de la última película de su director favorito.

La sala estaba abarrotada, sin embargo, la primera fila estaba vacía, salvo por una figura que resaltaba en el centro. Mucha gente se dio cuenta de aquel hecho anodino: que quedasen plazas libres en un estreno de aquellas características, donde el propio director y los actores principales habían asistido, junto con personalidades de destacada relevancia social.

El primer espectador
 Santi sostenía en su pensamiento que por estar sentado el primero, los fotones de la imagen impactaban en su retina antes que en los demás, haciendo de él el primer espectador, y también, el mayor cinéfilo. Esa era la mayor aspiración de su triste vida.

Al terminar la película, y ser objeto de no pocas miradas, con gran satisfacción se dirigió hacia el hotel en el que se alojaba, mientras tiraba en una papelera todas las entradas reservadas de la primera fila que había adquirido, excepto en la que se había sentado.

Aimar Rollán

viernes, 12 de diciembre de 2014

Partida vital

Partida vital—Lo veo y subo mil más.

—Lo veo…

—¡No tienes más dinero, imbécil!

—Puedo pagar con mi coche, lo tengo ahí fuera aparcado; será más que suficiente.

—¿Ah sí? Mira, tengo una idea mejor —dijo el jefe de la timba clandestina—. Veras, esto de ganar dinero ya me aburre un poco. Vas a apostar tu vida. —Hizo un gesto a uno de sus hombres que estaba de pie junto a la puerta, que desenfundó una pistola al instante—. Has dicho «lo veo», así que ya no es negociable. Veamos que cartas tienes.

La expectación era total. Gotas de sudor caían por los rostros de la media docena de hombres allí presentes.

—¡Supera esto! —dijo con aires de mórbido triunfo—: Póquer de reyes.

—Escalera de color —respondió el condenado sin emoción.

Se escuchó un clamor en toda la sala seguido por un amenazador silencio.

—Eres un cabrón con mucha suerte. Pero soy un hombre de palabra, puedes irte, aunque eso sí, la pasta se queda aquí; has ganado tu vida, pero nada más.

—Quiero seguir jugando —dijo para sorpresa de todos—. Apuesto mi vida de nuevo, pues da la casualidad…, que era lo único que quería perder esta noche.

Aimar Rollán

martes, 9 de diciembre de 2014

¿Qué es un microrrelato?

Un microrrelato (en inglés llamado flash fiction), como su nombre indica, es un cuento muy breve, una minificción de una extensión  que puede ser de entre 20 y 500 palabras.

El microrrelato es el arte de sintetizar, de expresar con cuentagotas una trama, un nudo y un desenlace. Ha de ser de lenguaje directo, sencillo, muy conciso y sin palabras banales... Ha de dejar también lugar a la elipsis, esos silencios en el relato, esos vacíos, esas omisiones que también dicen, que también insinúan, que también relatan.


Microrrelato


Es un género literario que se ha puesto de moda en los últimos años, pero que ha sido utilizado por numerosos autores a lo largo de la historia. Quizá el haiku (poema breve japonés) es lo que mejor caracteriza este género.

En un microrrelato no sobra ni una palabra, y cuanto más breve, más precisión y capacidad de síntesis muestra el autor. Por hacer una comparación, un microrrelato sería un ristretto italiano, y una novela una café largo americano... Para gustos los colores, los sabores, y la cantidad de palabras...

lunes, 8 de diciembre de 2014

Fuga onírica

—Tenemos que salir de aquí como sea.

—El único modo es organizar un motín, retener a los guardias y aprovechar la confusión para, vestidos con sus ropas, huir con disimulo —respondió Gabi, como si fuera la cosa más fácil del mundo.

Fuga onírica
   
Un segundo después las celdas estaban abiertas y todos los reclusos, agitados, invadían las galerías.  Reinaba el caos y todo era muy confuso. Dejaron salir a algunos guardias en coches negros, con la inocente promesa de que no dijeran nada a nadie.

—Lo más curioso es que no sé cómo he llegado hasta aquí. ¡No me puedo creer que yo esté en la cárcel!

—Tranquilo, enseguida saldremos —dijo Gabi—. Esta fuga es diferente a las demás. Somos prisioneros de la noche, pero pronto saldrá el Sol, si es que no te despiertas antes.

Aimar Rollán

jueves, 4 de diciembre de 2014

Guardián de papel


Tormenta solar

Tal como estaba previsto, la gran tormenta solar había anegado todos los sistemas electrónicos del planeta. 

La gente aterrada. 

Los gobiernos desesperados y sin poder ofrecer soluciones. 

La moderna tecnología, inservible. 

El libro, inmutable… 

Eterno guardián del conocimiento y de la memoria de la raza humana.


Aimar Rollán